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La historia de Charly Danone (II): la gira Ain’t Got A Chance y el fenómeno fan de los 80

Disfruta con las anécdotas de las primeras actuaciones de Charly Danone que incluyen a Sabrina, las mejores discotecas de los 80 y a las enloquecidas fans de la época.
En la entrega anterior, contamos como Carlos Ruiz pasó de interpretar Bertín Osborne y Camilo Sesto en pubs a abanderar el High Energy Hispano como Charly Danone con la grabación de Ain´t Got A Chance y consiguiendo, con la primera actuación en directo, llamar la atención del propietario de Blanco & Negro con su sonada actuación en chandal rojo con rallas azules.

En aquel año 1984 que cambió su vida, el joven Charly comenzó una gira por España e Italia. En Cataluña actuó en todas y cada una de las grandes discotecas, destacando el show en Big Ben (Mollerusa) ante 8.000 personas. Algunas actuaciones fueron en solitario, y otras junto con otras formaciones de Blanco & Negro como Squas Gang o Day Dream, incluso algunas con artistas que en aquel momento triunfaban en el panorama internacional con el High Energy, como Off o la mismísima Sabrina. En este contexto, y para comprender la respuesta del público ante las actuaciones de Charly y demás artistas, es necesario explicar (para los que no lo han vivido) el fenómeno fan de la época.
Sin comentarios
Tuvimos que esperar hasta finales de los 70, principios de los 80, para que el fenómeno fan fuera algo mayoritario en nuestro país. En aquela época  los autores de la canción protesta pierden palestra y razón de ser, y crepitan la música disco y el rock. Con el empeño de emisoras de radio como los 40 Principales, programas de la tele como Aplauso y revistas como SuperPop (que nace en 1977) llegaron los primeros guaperas y aquello fue todo un fenómeno de masas entre las jovencitas.  Mientras, las matinales de El gran musical se convierten en el reflejo de una nueva generación de artistas que iba a volver del revés el pop español. Más descarado, más sexy. En definitiva, Los cambios en la sociedad española en los setenta permiten a los jóvenes desmelenarse y la industria de la música saca tajada de ello. A rebufo del éxito de Camilo Sesto, las discográficas llenan los anaqueles con discos de otros cantantes masculinos de cara bonita.
Estudiar a aquellos primeros ídolos de las quinceañeras españolas es todo un espectáculo, comenzando, a finales de los 70 con jovencísimo Leif Garrett arrasó con su melena rubia rizada y sus toreras de cuero. Entre el catálogo de guaperas patrios podemos destacar a Pedro Marín, a Iván y, por supuesto, el fenómeno Michel Bosé. El póster de Marín tal y como su madre los trajo al mundo sobre un caballo en plan Fa, el frescor salvaje del caribe (¿recordáis ese anuncio?) me parece un documento ochentero absolutamente mítico.
Pero los que sin duda se llevaron la palma fueron el dúo Los Pecos, con una estética que hoy en día se ve absolutamente, uff, insuperable. Las fans estaban tan enloquecidas que con Pecos fue la primera vez que se tuvo que cortar la Gran Vía ante la enorme multitud de gente que fue a celebrar el cumpleaños de Pedro, uno de los dos hermanos. Incluso una chica de quince años murió en Barcelona en una avalancha durante un concierto del dúo más irresistible de la época.
Impresionante ese pañuelito rosa
Indescriptible look
En este ambiente fanático y desmelenado, y más en el mundo de la música de baile y el high Energy, Charly no desaprovechó la oportunidad para lucir su físico y vestir a la ultima de la más rabiosa modernidad ochentera, y también lució palmito en la revista Super Pop… La respuesta del público ante las actuaciones de Charly fue sensacional, y la de las fans… chocaría mucho hoy en día: nerviosas, emocionadas, llorando, gritando, pidiendo autógrafos… Debéis tener en cuenta que en aquella época un artista que había conseguido grabar un disco era algo excepcional, contar con un videoclip era todavía más raro (y más en España), y los fans necesitaban artistas de carne y hueso a los que idolatrar. Por eso Con Charly se dieron todos los tópicos que hemos escuchado con grandes artistas: «Charlyyyy quiero un hijo tuyoooo», peticiones de autógrafos en los pechos de entusiastas jovencitas…
 
¡Continuará!